Es una clínica de barrio basada en la cercanía, el cuidado y las relaciones duraderas con sus clientes y sus animales. Estar en internet implicaba vender productos, pero también trasladar esa confianza a una pantalla.
Comprar productos para mascotas nunca es una decisión neutra. La gente duda. Compara. Se preocupa. Quiere estar segura de hacer lo correcto.
Durante la investigación apareció una idea repetidamente: quienes tienen animales confían mucho más en sus veterinarios que en tiendas genéricas de internet. Muchos no disponen del tiempo necesario para visitar la clínica, pero tampoco se sienten cómodos comprando en plataformas impersonales.